En esta segunda clase sobre la Energía, veremos el principio de conservación de la Energía, como se mide la misma y el concepto de Eficiencia.

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Principio de conservación de la energía

Como vimos en el punto anterior, la energía se transforma constantemente de un tipo a otro, cambiando permanentemente de forma. Sin embargo, a pesar de todas las transformaciones que puedan suceder, hay algo que siempre permanece invariable: la cantidad de energía. Si nosotros medimos la cantidad de energía de cierto tipo disponible y luego la sometemos a distintas transformaciones, convirtiéndola en energía de otro tipo; no importa la cantidad de veces que lo hagamos, ni el tipo de transformación que realicemos, al final tendremos siempre la misma cantidad de energía que al comienzo. Esto es un principio básico: la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma y a veces se lo denomina “principio de conservación de la energía”

La Energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma de unas formas a otras

Medición de la Energía

La energía es una magnitud física y por lo tanto puede ser medida. La unidad de medida de la energía en el Sistema Internacional de Unidades (que es el que nosotros empleamos) es el JOULE (a veces se usa la versión castellanizada “Julio”). En algunos casos se usan otras unidades. Por ejemplo para calcular la energía que aportan los distintos alimentos a nuestro cuerpo se emplea la caloría (cal) o kilo caloría (kcal = 1000 cal). Una caloría equivale a 4,168 Joule.

La unidad de medida de la energía es el Joule

Eficiencia

En general, las transformaciones energéticas se realizan porque disponemos de la energía en una forma y nos interesa usarla en una forma diferente, empleando para ello un artefacto o dispositivo que realice la conversión necesaria. Un ejemplo es una lamparita eléctrica, en la que se transforma energía eléctrica en energía luminosa. Sin embargo, esta transformación generalmente no es perfecta: nunca se convierte el 100% de la energía inicial en el tipo de energía que nosotros queremos o necesitamos. Volviendo al ejemplo de la lamparita, sabemos por experiencia que además de transformarse en luz, la energía eléctrica también se convierte en calor. Si la lámpara fuera perfecta, la totalidad de la electricidad se convertiría en luz, sin generación alguna de calor.

Para poder medir el grado de esta “perfección” de los dispositivos que convierten la energía se emplea el concepto de “eficiencia” o “rendimiento”, como la relación entre la cantidad de energía de salida aprovechada y el total de energía que ingresa al mismo:

En el caso de las lámparas, la eficiencia varía según el tipo.  En las lámparas incandescentes, las viejas “bombitas” o “lamparitas”, es tan bajo como el 20%, mientras que en las de bajo consumo o fluorescentes está alrededor del 80%.

Eficiencia lamparas